Frente a este año dramático, lleno de incertidumbres y sin vacuna a la vista, tuvimos una certeza evidente: que era necesario expandir nuestra capacidad de diagnóstico, tal y como aconsejaba la propia Comisión Europea, para poder hacer frente a la pandemia con las herramientas de las que disponíamos.
Un sector que ha sabido responder
Una urgente necesidad de diagnóstico
En AseBio entendemos que el plan de reconstrucción económica tiene que ser acompañado de test a gran escala y sistemas de rastreo que nos protejan en la nueva normalidad y frente a olas futuras. Por ello, y con el objetivo de impulsar y facilitar el diagnóstico, AseBio creó una Task-Force de productores y desarrolladores de soluciones de diagnóstico en nuestro país, para poner toda nuestra capacidad y experiencia al servicio de la Administración Pública, entendiendo que recopilar toda la información posible era fundamental para poder ofrecer mejores respuestas en el futuro.
Este grupo, formado por once empresas y coordinado por AseBio, ha querido ante todo poner en valor las capacidades de producción del sector biotecnológico en nuestro país, que supera en la actualidad los 2.000.000 de test PCR semanales y otros 2.000.000 de otros tipos de test semanales (rápidos, ELISA o de extracción). Estas cifras son solo un ejemplo de la capacidad de respuesta del sector biotecnológico de nuestro país, un sector que apuesta fuertemente por la innovación y que lleva trabajando décadas en mejorar el diagnóstico avanzado.
Más recientemente, el Ministerio de Sanidad lanzó un megaconcurso público de adquisición de material sanitario para hacer frente a la COVID-19. Dos de los lotes licitados consistían en productos para diagnosticar la enfermedad. El resultado fue que, de las 31 compañías adjudicatarias, 22 son pymes y, de los 42 productos adjudicados, 36 son de origen de español. Estos datos demuestran que el sector biotecnológico español tiene la capacidad para responder a las necesidades del Sistema Nacional de Salud.
Buscar un tratamiento desde el conocimiento pasado
Aunque la COVID-19 sea algo nuevo, la importancia de los fármacos y tratamientos para mejorar la vida de las personas con cáncer, artritis, MERS, Hepatitis C, VIH, y otras enfermedades raras, no lo es. La capacidad de respuesta de las empresas biotecnologías para encontrar soluciones frente a esta pandemia no hubiese sido posible sin los años de investigación e innovación anteriores. Pero este año ha sido el momento estrella que ha puesto en valor las virtudes del desarrollo de la biotecnología, pues el sector se ha reorientado con agilidad hacia el nuevo horizonte sanitario que se dibujaba en el mundo. Nuestros socios, por ejemplo, están trabajando sobre antivirales originalmente desarrollados para otras enfermedades infecciosas que han mostrado actividad in vitro e in vivo frente a virus de la familia de los coronavirus, llevando a cabo programas de desarrollo clínico dirigidos a demostrar su seguridad y eficacia en pacientes de COVID-19.
El pasado y las pandemias anteriores indican el camino a seguir para enfrentar los futuros retos. Según hemos ido avanzando en el conocimiento de los mecanismos de contagio, de unión del virus a las células de pulmón y de replicación viral, las empresas biotecnológicas han investigado nuevas moléculas dirigidas a bloquear procesos clave en la infección. De hecho, las empresas están desarrollando tres maneras de inhibir la infección y replicación del virus: La primera, a través de la enzima responsable de la unión del virus a las células del pulmón; en segundo lugar, actuando cobre la ADN polimerasa del virus responsable de la replicación de su material genético; y, por último, con inhibidores de la proteasa viral, que se encarga del procesamiento de las proteínas del virus y es, asimismo, necesaria para su replicación. También se recurre a tratamientos basados en inmunoglobulinas a partir del plasma con anticuerpos contra el virus.
La vacuna: la meta que todo el mundo busca y anhela
La biotecnología está siendo una herramienta fundamental para el desarrollo y la producción de una vacuna segura y eficaz, la meta final que todo el mundo anhela. Las dos vacunas contra el nuevo coronavirus que han mostrado una mayor eficacia hasta el momento se basan en el ARN mensajero. Estos candidatos a vacuna contra la COVID-19 se han desarrollado en un tiempo récord y con un esfuerzo que no tiene precedentes en la historia gracias a la investigación científica acumulada durante años y a la colaboración entre grandes farmacéuticas, empresas biotecnológicas y sector público. Si salen adelante se abrirá la puerta a toda una nueva categoría de fármacos.
La investigación tiene un impacto real si somos capaces de que las inversiones en ciencia se conviertan en innovaciones que lleguen a la sociedad, impactando en la vida de las personas. La producción de la vacuna ha puesto de manifiesto la necesidad de disponer de capacidades productivas propias para desarrollar vacunas con garantías, así como abastecer las necesidades de suministro. España tiene ya 10 proyectos de investigación en marcha, sin embargo, se enfrenta a un gran reto: la fabricación a escala comercial. Entre los socios de AseBio contamos con empresas con capacidad de desarrollo y producción de biológicos, de productos de terapia celular y vacunas humanas. Además, nuestro país tiene una importante industria de salud animal que también se dedica a producir vacunas y que han reorientado su producción a la producción de vacunas humanas frente a la COVID-19, de la misma manera que ha ocurrido con los tests de diagnóstico.
En resumen, todos estos esfuerzos para poner fin a esta pandemia que lleva latiendo desde hace casi un año, dejan bastante claro que la amplia diversidad de tecnologías y experiencia de las empresas biotecnológicas, entre ellas los socios de AseBio, se refleja en la variedad de abordajes diagnósticos, terapéuticos y preventivos que se han ido explorando y se explorarán.
Un sector que también ha sufrido
A pesar de todo lo contado previamente y de las oportunidades que se han generado con esta crisis, muchas compañías se han visto afectadas por alguna de las consecuencias del cierre de la economía. Por tener una visión más precisa, desde AseBio preparamos una encuesta para recopilar información acerca del impacto que la crisis sanitaria provocada por la COVID-19 está teniendo en las compañías y entidades, así como el efecto que esperan que tenga en un futuro.
Como principal conclusión, el sector por lo general ha podido mantener tanto su actividad como sus plantillas durante el estado de alarma. La mayoría afirma no haberse visto afectado por barreras para acceder a los instrumentos de ayuda a la I+D. Y los que sí se han visto afectados, lo han sido por la petición de avales o garantías de las ayudas, así como por la aplicación inflexible de la definición de empresa en crisis como criterio excluyente en las convocatorias nacionales.
En cuanto a las medidas económicas puestas en marcha por el Gobierno, las mejor valoradas son los préstamos ICO por sus condiciones interesantes, permitiendo disponer de liquidez de manera ágil. La mayoría de las empresas dicen no haber visto una alteración en sus ingresos y son optimistas de cara al futuro.
La parte donde más ha sufrido el sector sería en la propia actividad investigadora y en la investigación clínica. Se han visto afectados por ralentizaciones y retrasos como consecuencia de los cierres de centros de I+D y de la disminución de la actividad de los comités éticos de los hospitales. También por las dificultades en el reclutamiento de pacientes para llevar a cabo los estudios clínicos en hospitales, debido a la sobrecarga asistencial que ha supuesto el tratamiento de pacientes por COVID-19.
Por último, el sector ha visto cómo se hacía más complicado el cierre de acuerdos, de colaboraciones con partners y el acceso a potenciales inversores, debido a la disminución de la capacidad de las compañías de desarrollar sus actividades de networking.
Los nuevos protagonistas del año
Hemos observado una tendencia muy positiva en los últimos años de atracción de inversión en el sector biotecnológico español. 2019 se ha caracterizado en España por una consolidación de resultados positivos de la inversión especializada, con un aumento tanto en el número de operaciones (32 en total) como en el volumen de recursos captados (103 millones de euros) por las empresas del sector biotecnológico en ampliaciones de capital privado.
Hace tan solo unos meses en la celebración del AseBio Investor Day vimos cómo se duplicaba la presencia de inversores internacionales con un mix entre grandes farmacéuticas internacionales, capital riesgo y fondos corporativos de farmacéuticas. Tuvimos 60 inversores interesados en proyectos ‘biotech’ españoles y fondos de 18 países, europeos y asiáticos que apuntalan la atracción de capital internacional en España. Si bien no disponemos aún de datos definitivos de inversión de 2020, la disponibilidad de nuevos fondos de capital riesgo especializados en biotecnología que se encuentran en periodo de inversión y las operaciones anunciadas en los últimos meses, apuntan a que 2020 será un buen año para el sector en términos de atracción de inversión. Este también ha sido un año de concienciación y se ha prestado atención, gracias a miradas abiertas al mundo, a los sectores olvidados, como la agricultura. Hemos demostrado que la inversión durante décadas tiene efecto años después cuando se trata de responder a una emergencia brutal e inesperada como esta. La emergencia sanitaria provocada por el SARSCoV-2 ha convertido a los agricultores y a la industria de la alimentación en los otros protagonistas de esta crisis, al garantizar que los ciudadanos tengan todo tipo de alimentos en sus hogares en estas circunstancias tan excepcionales.
A pesar de que la demanda de productos agroalimentarios se ha incrementado de media entre un 20% y un 30%, el sector ha sido capaz de responder de manera eficiente y responsable. Esta capacidad de respuesta de la industria de alimentación ha sido posible gracias a décadas de inversión en ciencia e innovación y de la aplicación del conocimiento y la tecnología a la producción alimentaria. Un estudio PwC de Venture Capital ya avisaba de que se ha incrementado la inversión entre 2013 y 2019 de hasta 3750% en tecnología climática, es decir, tres veces más que la inversión en inteligencia artificial, este año hemos demostrado que valía la pena. Para resumir el año, no viene de más recordar que las inversiones en el sector biotecnológico han visto sus frutos con esta pandemia y que apostar por la innovación y la ciencia es esencial, no solo para la transformación sostenible del país, sino también para afrontar futuros desafíos técnicos y biológicos que amenazan el planeta.
Nombre | Ion Arocena |
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Empresa | Asebio |
Cargo | Director General |
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