Javier Urzay, subdirector general de Farmaindustria
La crisis provocada por la Covid-19 ha puesto sobre la mesa la importancia de la salud, no sólo por cómo ha afectado al bienestar físico de las personas, sino también por los estragos sociales y económicos que ha generado. De hecho, ya nadie pone en duda que sin salud no hay economía. “La prosperidad de nuestra sociedad depende en gran medida de la salud y ésta, a su vez, depende de disponer de un sólido y moderno sistema sanitario, lo que implica estar bien dotado de recursos, tener profesionales altamente cualificados y motivados e incorporar los avances que el progreso científico-tecnológico va proporcionando”.
Con este planteamiento inicial, el subdirector general de Farmaindustria, Javier Urzay, mostró el compromiso del sector con el Proyecto estratégico para la recuperación y transformación económica (Perte) Salud de vanguardia, que fue el asunto central de un foro celebrado este jueves en Madrid, organizado por la consultora Ayming, en el que también participaron María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO); Federico Plaza, director de Government Affairs de Roche, e Ignasi Biosca, consejero delegado de Reig Jofre.
“La sanidad representa prácticamente el 10% del PIB español, es fuente de empleo cualificado, de cohesión territorial y de equidad social; es un sector intensivo en conocimiento, y que siempre va a existir, por lo que es la mejor inversión que puede hacer un país -defendió Urzay-; su valor económico y social es incuestionable”. Por lo tanto, que haya un Perte dedicado a la sanidad es “una gran noticia”.
El plan de Farmaindustria: construir sobre las fortalezas que tiene España
Ante el gran desafío de materializar sendas apuestas de Estado, “nuestro planteamiento es construir sobre las fortalezas que ya tiene España y potenciar su papel en el entorno internacional en tres grandes áreas”, afirmó Urzay.
La primera es la investigación clínica, donde España es ya una referencia internacional, lo que nos da una “ventaja competitiva con respecto a otros países con menos experiencia. Hay que recordar que para muchas de nuestras grandes multinacionales España es ya el segundo país, tras Estados Unidos, en actividad en ensayos clínicos”, precisó.
En este sentido, abundó en la necesidad de potenciar un ecosistema investigador en España, que puede verse ampliamente beneficiada en múltiples aspectos. Por un lado, la oportunidad que supone para los pacientes que participan en ensayos clínicos tener acceso de forma prematura a futuras innovaciones; por otro, porque permite a los profesionales sanitarios participar de la vanguardia científica.
Digitalización y medicina de precisión
Y, por último, la digitalización unida a la medicina de precisión. La ciencia vive una revolución en biotecnología, que se manifiesta en la aparición de nuevas terapias moleculares, genéticas y celulares que están trasformando el tratamiento de la enfermedad. “El uso del big data y la inteligencia artificial en el campo de la salud ofrece oportunidades enormes a un SNS como el español”, señaló.
Precisamente, ante el desafío de la digitalización, asistentes al coloquio pusieron sobre la mesa la necesidad de que el Perte Salud de Vanguardia destine más recursos a este capítulo, como están haciendo países del entorno, y procurar así una verdadera y necesaria transformación en el sistema sanitario.
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