Revista Farmespaña Industrial Noviembre-Diciembre 2025
tando la demanda de personal altamente cualificado. Una industria que tiende a la concentración A pesar de esta moderación, la industria continúa desempeñando un papel relevan- te dentro del empleo manufacturero. Más del 4% de los trabajadores de la industria española pertenecen al sector farmacéutico. Su aportación al empleo total del país ronda el medio punto porcentual, pero su impacto económico es muy superior por su peso en exportación, inversión tecnológica e I+D. Uno de los cambios más significativos está en el número de empresas. En 2019 existían más de 1.300 compañías y en 2025 quedan 951, una caída del 27,8% en seis años. Más que un retroceso, la interpretaciónmás exten- dida apunta a una concentración del sector: los elevados requisitos de inversión, moder- nización tecnológica y cumplimiento norma- tivo han favorecido la consolidación en torno a empresas más grandes y competitivas, con estructuras laborales más especializadas. Si algo distingue al empleo farmacéutico es su estabilidad contractual. El 93% de los asa- lariados cuenta con un contrato indefinido, un porcentaje prácticamente inédito en el conjunto de la industria española. La tempo- ralidad, del 7%, permanece muy por debajo de la media nacional. La figura del fijo-dis- continuo apenas tiene presencia, reflejo del carácter no estacional de la actividad. Esta estabilidad está ligada a la propia naturaleza del sector, donde la continuidad operativa y la acumulación de conocimiento son esen- ciales para procesos seguros y eficientes. La contratación también muestra esta lógi- ca. De los más de 7.500 contratos firmados en el segundo trimestre, uno de cada cuatro fue indefinido, una proporción estable desde 2022. Las empresas farmacéuticas han inte- riorizado que invertir en estabilidad es más eficiente que recurrir a modelos tempora- les, especialmente en un contexto de fuerte competencia por talento cualificado. Un empleo muy bien remunerado Este contexto sitúa al sector farmacéutico y life sciences entre los mejor remunerados, según el Informe de Tendencias Salariales 2026 de Randstad. Algunas posiciones clave superan los 100.000 euros brutos anuales, como directores médicos, responsables de patentes e I+D o directores comerciales, de márketing o institucionales. En términos ge- nerales, el sector presenta sueldos por enci- ma de la media nacional. Otro rasgo diferencial es la composición por género. La industria farmacéutica es uno de los pocos espacios manufactureros donde las mujeres son mayoría: representan el 52% de la plantilla, frente al 46,7% del total nacio- nal. Sin embargo, el último año introduce un cambio: el empleo masculino creció un 5,5%, mientras que el femenino cayó un 8,5%. Aun- que no altera el predominio femenino, sí invi- ta a revisar políticas de retención, promoción y conciliación orientadas a este colectivo. La cualificación del personal es otra de las señas de identidad del sector. El 58% cuenta con estudios universitarios y un 27% con for- mación profesional, principalmente de Gra- do Superior. En total, el 85% del empleo es altamente cualificado. Esta composición se alinea con la evolución del sector hacia plan- tas más automatizadas, procesos digitaliza- dos y un entorno regulatorio cada vez más complejo que exige perfiles híbridos capaces de integrar ciencia, ingeniería y tecnología. Más allá de la formación, el informe pone de relieve un aspecto que empieza a inquietar a las compañías: el envejecimiento de la planti- lla. El grupo mayoritario ya no es el de 35 a 44 años, sino el de 45 a 54, que representa el 29% del total. Losmayores de 55 años son, además, el grupo que más crece (13,9% interanual). La entrada de jóvenes avanza, especialmente en- tre 25 y 34 años, pero no compensa las salidas previstas para la próxima década. El relevo generacional en farma Este desequilibrio genera un reto de calado: el relevo generacional. En los próximos diez años el sector verá retirarse a miles de pro- fesionales con alta cualificación y experien- cia en procesos críticos. La industria deberá atraer talento joven, ampliar los programas formativos y garantizar una adecuada trans- ferencia de conocimiento. El riesgo no es solo cuantitativo: una carencia de perfiles técnicos puede ralentizar el crecimiento y encarecer la expansión productiva. Otro aspecto relevante es la composición por nacionalidad. El 90% de la plantilla es española y solo un 7% extranjera, un nivel de internacionalización sensiblemente inferior al de otros polos farmacéuticos europeos. Si aumenta la demanda de perfiles STEM, Es- paña podría verse obligada a abrirse más a la captación internacional de talento. La estructura ocupacional confirma el carác- ter técnico del sector: seis de cada diez trabaja- dores son técnicos o profesionales científicos. A distancia se sitúan directivos, operadores de maquinaria y personal administrativo. Desta- can los técnicos de ciencias químicas, físicas y de ingeniería, los profesionales de ventas técnicas y médicas y los operadores de maqui- naria farmacéutica. Esta distribución refleja un modelo productivo con menos mano de obra generalista ymás personal especializado. El absentismo también se monitoriza de cerca. Aunque las tasas generales se sitúan en niveles similares a los del conjunto de la economía, el sector presenta un mejor des- empeño en el absentismo por incapacidad temporal, por debajo de la media nacional desde 2022, gracias a la inversión en preven- ción, ergonomía y regulación interna. Un sectormuy presente en Cataluña y Madrid En el plano territorial, la industria farma- céutica mantiene una fuerte concentración. Cataluña reúne cerca del 45% del empleo (48.200 personas) y Madrid un 27,5%. Entre ambas suman más de siete de cada diez tra- bajadores del sector en España, apoyadas en dos grandes hubs industriales y científi- cos. El resto de comunidades muestra cifras notablemente menores, destacando Castilla y León con unas 6.700 personas por su espe- cialización industrial. El conjunto de estos datos dibuja un sector sólido pero enfrentado a desafíos profundos. La estabilidad contractual y la alta cualifica- ción siguen siendo fortalezas indiscutibles, pero el envejecimiento de la plantilla, la pér- dida relativa de empresas, la escasez de perfi- les STEM, el entorno regulatorio complejo y la concentración territorial exigen una reflexión estratégica. Las compañías deberán compe- tir por talento en un mercado más exigente, atraer nuevas generaciones y reforzar su capa- cidad de formación. El futuro laboral del sec- tor dependerá de su habilidad para combinar innovación tecnológica, renovación genera- cional y políticas activas de cualificación. En definitiva, la industria farmacéutica espa- ñola no se encuentra en un punto de ruptura, sino en un momento de transición silenciosa. Los datos muestran un sector robusto, pero obligado a anticipar sus necesidades labora- les en un escenario marcado por la digitali- zación, la competencia global y la búsqueda constante de talento especializado◉ EMPLEO 62 FARMESPAÑA INDUSTRIAL · NOV/DIC 25
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