Revista Farmespaña Industrial Especial Ingeniería Farmacéutica 2026

Diseñar el aire: historia del difusor laminar en la industria Tras 25 años trabajando en la ya desaparecida Luwa Española y otros 12 en Air Net Salas Limpias, uno aprende que en este sector el conocimiento nunca deja de evolucionar. También aprende que, en la industria farmacéutica, existen tecnologías discretas: no hacen ruido, no brillan y rara vez aparecen en las fotografías corporativas. Sin embargo, son precisamente esas tecnologías las que sostienen la fiabilidad de los procesos, garantizan la calidad del producto y protegen al paciente. Entre ellas, el control y la gestión del aire ocupan un lugar absolutamente fundamental. XAVIER VALLS CEO DE AIR NET SALAS LIMPIAS Y COFUNDADOR DE IOT NET H e visto muchas veces cómo las personas, recorren una zona de lle- nado aséptico y miran máquinas, líneas, aisladores, robots, incluso paredes, pero rara vez levantan la vista hacia el techo. Y, sin embargo, es allí donde comienza real- mente la protección del producto. Esta es la historia – y en parte también mi historia profesional – de cómo aprendimos a diseñar el aire. Cuando el aire dejó de ser lo que nos rodea y empezó a ser lo que nos protege En los orígenes de las salas limpias moder- nas, el gran salto fue la filtración HEPA (High Efficiency Particulate Air), fue desarrollado en la década de 1940, durante la segunda guerra mundial, en el marco del Proyecto Manhattan. Los investigadores necesitaban un sistema capaz de retener partículas ra- dioactivas microscópicas para proteger a los trabajadores que manipulaban materiales nucleares. Aquello abrió la puerta a la in- dustria electrónica, a la aeroespacial y, poco después, a la farmacéutica. Pero no se tardo en entender algo funda- mental: No bastaba con filtrar. En 1959, mientras W. J. Whitfield, Estadou- nidense, licenciado en Ciencias, trabajaba en un grupo de desarrollo avanzado en Sandia National Laboratories , laboratorio administrado y operado por la Corporación de Sandia (una filial de la Lockheed Martin Corporation) y uno de los mejores laborato- rios nacionales de investigación y desarrollo del Departamento de Energía de los Estados Unidos. Se le pidió investigar por qué las salas limpias existentes no podían mante- ner niveles adecuados de limpieza para los componentes de armamento fabricados en Sandia, especialmente durante las fases de producción. Desde el principio, su investigación mostró claramente que las salas limpias de aquella época funcionaban principalmente como una barrera frente a la contaminación transporta- da por el aire, pero apenas podían eliminar la contaminación introducida por otros medios o generada dentro de la propia sala. El único método de descontaminación consistía en la limpieza cuidadosa median- te: limpieza manual con paños, o aspirando. Como resultado, el nivel de contaminación en estas salas limpias dependía esencial- mente de lo bien que el personal de limpieza pudiera eliminar la contaminación generada por el personal que trabajaba en la sala. Un aire muy limpio puede comportarse de manera muy caótica. Las turbulencias, los remolinos invisibles, las corrientes cruzadas, todo eso podía transportar contaminación hacia zonas críticas. La investigación sobre el comportamiento teórico de los aerosoles y partículas en sus- pensión y su deposición sobre superficies indicó que el flujo de aire unidireccional de una sola pasada podría proporcionar una solución parcial al problema de las salas limpias. Para lograr este tipo de flujo en toda la sala era necesario que: • las entradas y salidas de aire ocuparan todo el techo y todo el suelo, • o que estuvieran situadas en paredes opuestas. Después de realizar cálculos de flujo de aire y analizar posibles soluciones técnicas, se decidió construir una pequeña sala limpia experimental que pudiera generar flujo uni- direccional en toda la sección transversal de la sala. La solución no fue solo mejorar el filtro, sino cambiar el concepto. Aunque el concepto físico de “flujo lami- nar” (en dinámica de fluidos) es mucho más antiguo y se estudia desde el siglo XIX. Así nace realmente el difusor laminar como elemento protagonista. De rejilla a dispositivo de ingeniería Cuando empecé en el sector, el flujo laminar ya era un estándar en áreas de Grado A. Pero lo que no se aprecia es, la enorme ingeniería que hay detrás de esa aparente simplicidad. Un buen difusor laminar no es una rejilla bonita, es el resultado de: • Distribución homogénea de presión en el plenum. • Uniformidad de la velocidad del aire (0,45 m/sg ±20%). • Control de turbulencias inducidas. • Selección adecuada de materiales. Willis J. Whitfield, en su prototipo de sala limpia de flujo laminar. DISEÑO, FABRICACIÓN YMANTENIMIENTO DE SALAS BLANCAS 32 FARMESPAÑA INDUSTRIAL · ESPECIAL INGENIERÍA FARMACÉUTICA 26

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