Revista Farmespaña Industrial - Julio Agosto 2026

papel esencial en equipos de proceso, servi- cios críticos, sistemas de agua y determina- das etapas de producción y purificación. Qué modifica realmente el electropulido El electropulido es un proceso electroquími- co de eliminación controlada de material. La pieza actúa como ánodo en un electrolito y, bajo parámetros definidos, la disolución se produce preferentemente en los puntos más sobresalientes de lamicrotopografía. De este modo se reducen aristas y picos, se suaviza el perfil superficial y se obtiene un acabado más uniforme que el generado exclusiva- mente mediante abrasión mecánica. Esta eliminación controlada también con- tribuye a retirar contaminantes metálicos y alteraciones superficiales originadas duran- te la fabricación, la soldadura o el mecani- zado. Tras el tratamiento, el enjuague y la exposición al oxígeno, se favorece la forma- ción de una capa pasiva estable y resistente a la corrosión. El resultado no debe valorarse solo por su brillo, sino por la combinación de microtopografía, limpieza superficial, homo- geneidad y comportamiento funcional. Frente a un pulido mecánico, que puede dejar direccionalidad, partículas abrasivas incrustadas o valles parcialmente cerrados, el electropulido actúa sin contacto mecá- nico directo. Sin embargo, no sustituye una preparación previa correcta: los defectos profundos, poros, mordeduras, soldaduras deficientes o daños de fabricación deben co- rregirse antes del tratamiento. Más allá del valor Ra La rugosidad media aritmética, expresada mediante el parámetro Ra, es una referencia habitual para definir acabados sanitarios, pero no describe por sí sola el comporta- miento de una superficie. Dos superficies con un Ra similar pueden presentar perfiles muy diferentes: una puede contener picos pronunciados y valles estrechos, mientras otra ofrece una topografía más abierta y homogénea. Por ello, la evaluación debe completarse con una inspección visual adecuada y, cuan- do la criticidad lo requiera, con otros pará- metros de perfil, mediciones repetidas en puntos definidos y criterios relativos a solda- duras, manchas, picaduras, direccionalidad o discontinuidades. También es importante establecer el método de medida, la longitud de evaluación, la orientación y la localización de los controles para que los resultados sean comparables. Relación con la limpieza, el biofilm y los ciclos CIP/SIP Una superficie electropulida ofrece menos irregularidades donde puedan quedar rete- nidos residuos de producto o microorganis- mos. Esto puede facilitar el contacto de las soluciones de limpieza y desinfección con la superficie y favorecer una respuesta más repetible durante los ciclos CIP. En los proce- sos SIP, una superficie correctamente tratada también contribuye a reducir zonas de reten- ción, siempre que el equipo haya sido dise- ñado para permitir la circulación del vapor, la evacuación del condensado y la llegada a las condiciones validadas. No obstante, el electropulido no evita por sí solo la formación de biofilm ni convierte permanentemente una superficie en asépti- ca. La adhesión microbiana depende, entre otros factores, del microorganismo, el pro- ducto, el tiempo, la temperatura, el régimen de flujo y la eficacia del programa de limpie- za. La condición aséptica se alcanza y man- tiene mediante una estrategia integral que incluye diseño higiénico, procedimientos validados, control ambiental, operación y mantenimiento. El valor del electropulido reside precisa- mente en mejorar el punto de partida su- perficial sobre el que actúa esa estrategia. Puede reducir las condiciones favorables para la retención y facilitar la eliminación de residuos, pero no compensa zonas muertas, pendientes inadecuadas, juntas mal diseña- das, sombras de pulverización o parámetros insuficientes de tiempo, temperatura, con- centración y acción mecánica. Cómo especificar y verificar el tratamiento Para que el electropulido aporte un resul- tado reproducible, debe definirse desde la fase de diseño y no únicamente al final de la fabricación. La especificación debería identi- ficar el material, las superficies en contacto con producto, el acabado inicial, la rugosi- dad objetivo, las soldaduras incluidas, las zonas que deben protegerse y los criterios de aceptación. También debe considerar la geometría, la accesibilidad y el drenaje del equipo. La secuencia de trabajo puede requerir ins- pección inicial, preparación mecánica loca- lizada, desengrase, electropulido, enjuague, neutralización, pasivación cuando proceda, aclarado final y secado. Los parámetros de proceso, composición y temperatura del electrolito, densidad de corriente, tiempo y disposición eléctrica deben adaptarse a la aleación y a la geometría para evitar resulta- dos desiguales. La verificación final puede combinar con- trol visual, mediciones de rugosidad en pun- tos previamente acordados, comprobación de limpieza y pasividad, revisión de solda- duras y trazabilidad de las operaciones. Nor- mas como ISO 15730 y ASTM B912 aportan referencias para especificar y controlar el electropulido como medio de alisado y pa- sivación del acero inoxidable. En equipos de bioproceso, estos criterios deben coordinar- se con los requisitos de diseño higiénico y documentación aplicables al proyecto. Una herramienta dentro de la estrategia de control En la nueva generación de procesos biotec- nológicos, la calidad superficial debe ges- tionarse durante todo el ciclo de vida del equipo: diseño, fabricación, cualificación, operación, limpieza, mantenimiento y po- sibles reparaciones. Una modificación local o una soldadura posterior pueden alterar el acabado y requerir una nueva evaluación. Integrado correctamente, el electropulido ayuda a obtener superficies más homogé- neas, controlables y fáciles de limpiar. Puede favorecer ciclos más consistentes y reducir la variabilidad asociada a la retención super- ficial, aunque cualquier reducción de tiem- pos, agua o agentes químicos debe demos- trarse durante la validación del proceso. Su aportación, por tanto, no consiste en proporcionar una asepsia automática, sino en crear una superficie funcional que res- ponda mejor a las medidas de control esta- blecidas. En un sector donde la reproducibi- lidad y la capacidad de demostrar el estado de los equipos son tan importantes como el propio resultado productivo, esa diferencia convierte al electropulido en una herramien- ta relevante de diseño higiénico y gestión del riesgo ◉ HIGIENE Y SEGURIDAD 136 FARMESPAÑA INDUSTRIAL · JUL/AGO 26

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