Revista Farmespaña Industrial Julio - Agosto 2024

denarla, interrelacionarla y otorgarle el va- lor que, sin duda, ahora somos capaces de identificar. En esta evolución no todas las organizacio- nes lo han hecho de lamismamanera, lo que se ha debido, en parte, a las limitaciones en acometer inversiones en tecnología, talento y formación o al miedo que suscita la posibi- lidad de tener que reconvertir el modelo de negocio y redimensionar las estructuras que, no todas, están en disposición de acometer. Todo y que se sostiene que el ser humano tropieza una y mil veces en la misma piedra, parece que la máxima se mantiene vigente. Con la velocidad a la que se suceden los cambios, parecería superado lo importante que resulta desarrollar una cultura del cam- bio organizacional pero, por lo observado, las organizaciones no tienen un posiciona- miento estratégico sobre la IA. Hay muchos espectadores y pocos actores, y quizás en- contremos que las ---> Razones que justifican la falta de un posicio- namiento estratégico sobre la IA se deben a: • Todavía no hemos digerido nuestra tran- sición anterior, • No tenemos claro el impacto de la IA en nuestras organizaciones o dónde apli- carla, • No queremos comprometer recursos, • Carecemos de los conocimientos y del talento necesario para implantarla • Ignoramos el valor añadido que supon- dría • Preferimos que haya pioneros que se adentren en esta jungla y esperamos co- nocer sus experiencias Asistimos a multitud de eventos y foros tecnológicos en los que la IA toma cuerpo y se nos ofrece como una opción disruptiva. Reconocemos la importancia y el papel que jugará en nuestras vidas y en la de nuestras empresas, pero la realidad es tozuda: Fuera de las grandes empresas provee- doras de la tecnología, corporaciones, los investigadores y desarrolladores, los centros tecnológicos y de investigación, los proyectos piloto o iniciativas que cuenten con finan- ciación pública de una forma total o parcial, ……. no hay una estrategia consolidada de IA en las organizaciones , y estamos en ese pe- ríodo intermedio (o ‘time gap’) que transcurre entre el momento en el que una tecnología ve la luz y el momento en el que, de forma gene- ralizada, el mercado la acepta y la incorpora como propia. Está claro que este tipo de cambios tecno- lógicos deben ser liderados para que puedan convertirse en historias de éxito. Las organi- zaciones no sólo deben conocer la tenden- cia y evolución de las tecnologías y discernir entre las que aportan valor a los productos y servicios que comercializan, sino también resolver el problema coste-beneficio y cono- cer las consecuencias de la inacción. No es tarea fácil, pero la IA ya está sobre la mesa. Paso a paso No parece que las organizaciones vayan a hacer una inmersión total en la aplicación de la IA en estos momentos. Tal y como va ma- durando el mercado quizás pueda ser una buena opción hacer un plan por etapas, o funcionalidades, y contemplar los beneficios que reporta dimensionando los ámbitos de actuación, priorizarlos, formar equipos, es- tablecer y seguir programas para una imple- mentación escalonada y controlada y medir su impacto. Pero esto ya lo sabemos, hace décadas que venimos implementando planes de mejora. Al principio los hacíamos porque el merca- do lo exigía, luego comprendimos que se trataba de una herramienta imprescindible que partía desde el compromiso inequívoco de la Gerencia y que se transmitía a toda la organización pasando a formar parte de la cultura corporativa. ¿Repetimos? ◉ INTELIGENCIA ARTIFICIAL 170 FARMESPAÑA INDUSTRIAL · JUL/AGO 24

RkJQdWJsaXNoZXIy OTAxNDYw