Revista Farmespaña Industrial Julio-Agosto 2025

para los aranceles anunciados por el presi- dente de EE.UU ., Donald Trump. Hasta el mo- mento, ya son diez los laboratorios que, ante las amenazas de gravar los productos farma- céuticos europeos, planean abrir su billetera para invertir miles de millones en instalar o ampliar sus fábricas y centros de I+D en suelo estadounidense.” En concreto, las farmacéuticas que han anunciado inversiones por más de 247.000 millones son Gilead, BMS, Merck, AbbVie, Amgen, Roche, Novartis, Johnson & John- son, Eli Lilly y Takeda. Estos laboratorios trabajan para mitigar los posibles impactos de los aranceles, a la espera de que Trump ofrezca más detalles. Los analistas del sector especulan con que los aranceles a las impor- taciones farmacéuticas podrían alcanzar una tasa cercana al 25%. Todo esto ocurre en un contexto marcado por el reciente anuncio del propio Trump de una polémica orden que busca reducir hasta en un 80% el precio de los medicamentos con receta. La farmacéutica que más dinero ha com- prometido en EE.UU . ha sido Johnson & Johnson, que ha anunciado una inversión superior a los 55.000 millones de dólares (50.612 millones de euros) en fabricación, I+D y tecnología en Estados Unidos durante los próximos cuatro años, lo que representa un incremento del 25% respecto al periodo anterior. Esta inversión incluye la construcción de cuatro nuevos centros, entre ellos una planta de alta tecnología en Carolina del Norte para la producción de medicamentos de vanguar- dia, así como tres instalaciones de fabrica- ción avanzada y la expansión de varios sitios existentes. Johnson & Johnson cuenta ya en EE.UU . con más centros de fabricación que en ningún otro país. Sin embargo, cuando se aplican a medi- camentos, estos aranceles pueden tener efectos profundos en la economía, la salud pública y el acceso a tratamientos. El fomen- to de una industria farmacéutica interna y autosuficiente es, por definición, un proceso muy lento: transcurren bastantes años des- de que se pretende desarrollar un fármaco hasta que se comercializa y está disponible para los pacientes. No es tan fácil como el Sr. Trump parece creer... Como reacción inmediata, cuando un país impone aranceles a los medicamentos im- portados, el coste final de estos productos, lógicamente, aumenta. Esto se debe a que los aranceles incrementan el precio de los productos terminados que ingresan al mer- cado local. Como resultado, los fabricantes suelen —y generalmente lo hacen— trasla- dar estos costes a los consumidores, hacien- do que los medicamentos sean más caros y, en consecuencia, menos accesibles para la población o, paradójicamente, supongan un mayor coste para el propio sistema sanitario del país que impuso los aranceles. El aumento de precios puede reducir sig- nificativamente el acceso a medicamentos esenciales, especialmente en países en desarrollo donde la economía ya enfrenta grandes desafíos. Las personas con recur- sos limitados pueden verse obligadas a renunciar a tratamientos necesarios, lo que puede derivar en un aumento de enferme- dades no tratadas, complicaciones de salud y mayores costes para el sistema sanitario a largo plazo. Por otro lado —y no es un tema menor—, los aranceles también pueden afectar nega- tivamente a la innovación, la investigación y el desarrollo en el sector farmacéutico, dificultando tanto la creación de nuevas moléculas (New Chemical Entities) como las extensiones terapéuticas de las ya exis- tentes (New Therapeutic Entities). Por todo lo expuesto, creo que es de vital importancia que los gobiernos en gene- ral —y Estados Unidos en particular, dado que representa más del 45% del mercado farmacéutico mundial— evalúen cuidado- samente los beneficios y riesgos de aplicar aranceles a los medicamentos. Hay que tener en cuenta que la balanza es inestable. Mientras algunos sostienen que los aranceles protegen a las industrias nacionales y mantienen empleos, otros se- ñalan que pueden poner en riesgo la salud pública y aumentar las desigualdades en el acceso a la atención médica. En resumen, los aranceles sobre medica- mentos tienen un impacto complejo y mul- tifacético. Aunque pueden ofrecer beneficios en ciertos contextos económicos, también pueden elevar los costes, limitar el acceso y afectar la innovación en el sector salud. La clave está en encontrar un equilibrio que proteja tanto la economía como la sa- lud de la población, promoviendo políticas que aseguren el acceso a medicamentos asequibles y de calidad para todos. Bueno, estimados lectores, espero que este simple artículo nos ayude a reflexionar y a actuar, en la medida de nuestras posibi- lidades, en consecuencia. Y si no, ya sabéis dónde encontrarme ◉ quo vadis galeno 19 FARMESPAÑA INDUSTRIAL · JUL/AGO 25

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