Revista Farmespaña Industrial Noviembre-Diciembre 2025
Empiezo por las que no se necesitan: no se necesita ser más duro ni más ruidoso. Se necesita claridad, coherencia y la valentía de tomar decisiones sin traicionarse. La inte- gridad es más poderosa que el carisma. La escucha es más transformadora que la auto- ridad impuesta. Liderar es dejar una huella sin renunciar a quién eres, incluso cuando lo fácil sería aco- modarse a lo que se espera de ti. ¿Qué punto diferenciador crees que apor- ta una mujer/un equipo diverso a un comi- té de dirección? Diversidad. La diversidad rompe la ilusión del pensa- miento único. Una mujer, o cualquier per- sona que llega con una experiencia distinta, introduce preguntas nuevas, matices nece- sarios y una visión más ajustada a la comple- jidad del mundo real. Un comité diverso no decide más rápido, decide mejor, porque se confronta, se escu- cha y se enriquece. ¿Qué consejos darías a una mujer en la IF para crecer profesionalmente? No esperes a que te den permiso para crecer. Identifica tus fortalezas, sé curiosa, apren- de, exige oportunidades, aporta todo lo que puedas, siempre que puedas. Aprende a decir ‘no’ a tareas que no te su- man y ‘sí’ a las que te desafían. Y construye redes de personas que aportan. No confun- das humildad o timidez con invisibilidad; tu voz es necesaria y debe escucharse. La clave, en definitiva, no es encajar: es es- tar presente sin renunciar a tu identidad. Eso es lo que deja huella. ¿Cuáles crees que son los principales pun- tos de mejora para las mujeres en el ámbi- to corporativo? Para mí hay dos frentes críticos. El primero es interno: reforzar la autoconfianza para poder ocupar espacios de influencia. El segundo es estructural: empresas que adapten sus culturas, que no penalicen la conciliación, y en concreto a mujeres en las que, en muchas ocasiones, recae la carga familiar y/o de los mayores. Empresas que no confundan disponibilidad absoluta con compromiso. La carga no puede recaer so- bre ellas únicamente: el sistema también debe cambiar. ¿Por qué crees que es importante que existan proyectos como Mujeres en Far- ma, que buscan empoderar al talento femenino y dar visibilidad externa a la in- dustria farmacéutica como referente de diversidad y equidad? Creo que proyectos como Mujeres en Farma son necesarios porque la igualdad no suce- de por inercia: hay que organizarla. Las dife- rentes circunstancias sociales que muchas veces han definido quién puede ser visto, escuchado y promovido no se deshacen simplemente esperando a que el tiempo haga su curso... Se transforman cuando las personas deciden actuar juntas. En la industria farmacéutica, como en tantas otras, el talento femenino ha estado siempre presente, pero demasiadas veces sin el espacio que le corresponde. Dar visi- bilidad no es una estrategia de marketing, significa desplazar el centro y abrir la puerta para que otras entren sin tener que pedir permiso. Además, estos proyectos crean algo aún más importante: partnership. Y las alianzas son la forma más poderosa de liderazgo que conozco, no ese liderazgo individua- lista que celebra la excepción, sino el que construye comunidad y genera una visión de futuro. Y por último, hay una responsabilidad éti- ca. Una industria que trabaja para la salud de las personas no puede permitirse estructu- ras internas que no contemplen la igualdad. Ser referente de diversidad y equidad no es un premio: es una coherencia necesaria. Y Mujeres en Farma ayuda a recordarlo, a na- rrarlo y, sobre todo, a practicarlo. ¿Cuales son tus esperanzas/expectativas en cuanto al rol ejecutivo de la mujer en la industria farmacéutica? Cuando pienso en el futuro del liderazgo fe- menino, no puedo evitar recordar a un poeta del siglo XIX, Rilke, que imaginaba un tiempo en el que las categorías rígidas de género de- jarían de definirnos. Eso, precisamente, es lo que espero del futuro de nuestra industria: que dejemos de medir el liderazgo con atributos ‘masculinos’ o ‘femeninos’ y empecemos a reconocerlo por lo que realmente importa: la humanidad que aporta. Mi expectativa, y también mi compromiso, es que las mujeres lleguen a los puestos eje- cutivos sin tener que amoldarse a un traje que no fue diseñado para ellas; que puedan decidir, influir, transformar, desde su auten- ticidad, sin renunciar a nada de lo que son. Y espero que como industria caminemos hacia ese modelo que Rilke anticipaba: un lugar donde el talento no tiene género, don- de la autoridad no se confunde con virilidad, donde el liderazgo se mide por la capacidad de proteger, limitar con coherencia y hacer florecer el valor del otro. Un futuro donde no hablemos de “lideraz- go femenino o masculino” porque simple- mente hablaremos de liderazgo humano, pleno y diverso ◉ mujeres en farma 22 FARMESPAÑA INDUSTRIAL · NOV/DIC 25
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