Revista Farmespaña Industrial - Especial Cannabis Medical 2026

donde se manejan terapias complejas, pa- cientes con necesidades no cubiertas y tra- tamientos de última línea. Por tanto, puede ser un espacio adecuado para generar expe- riencia, recopilar datos y construir confianza. Pero el éxito del modelo no debería medir- se solo por su capacidad de controlar, sino por su capacidad de mejorar la vida de los pacientes. Si dentro de unos años seguimos con un acceso excesivamente limitado, ha- bremos confundido prudencia con bloqueo. El objetivo debe ser aprender para avanzar: formar a profesionales, evaluar resultados, ajustar protocolos y, cuando exista suficien- te experiencia, ampliar el modelo de forma ordenada. Mirando a otros países que ya han imple- mentado modelos similares, ¿qué ejem- plos de buenas prácticas debería observar España para evitar los errores comunes en la regularización del cannabis medicinal? España tiene la suerte de poder aprender de países que ya han recorrido ese camino antes. Creo que hay cuatro enseñanzas muy concretas que España debería aplicar. La primera es evitar que el acceso quede limi- tado a unos pocos hospitales. Alemania ha demostrado que cuando el cannabis me- dicinal llega a las farmacias comunitarias, el sistema gana capilaridad y los pacientes acceden a los tratamientos con mucha más normalidad. La segunda es apostar desde el principio por la recogida de datos clínicos. Uno de los mayores avances en países como Alemania o Canadá ha sido la generación de evidencia real sobre qué funciona, para quién funciona y en qué condiciones. Sin datos, cualquier debate acaba convirtiéndose en una discu- sión ideológica. La tercera es acompañar la regulación con educación. Alemania ha invertido mucho en programas de prevención y formación para jóvenes, sanitarios y consumidores. La experiencia demuestra que informar fun- ciona mejor que estigmatizar o ignorar el fenómeno. Y la cuarta es proporcionar estabilidad re- gulatoria. Francia ha mostrado las limitacio- nes de los programas piloto demasiado lar- gos: los pacientes no saben a qué atenerse, los médicos dudan y las empresas frenan sus inversiones. Si España quiere desarrollar un modelo sólido, necesita reglas claras, previ- sibles y con vocación de permanencia desde el principio. ¿Cómo cree que ha evolucionado la percepción social del cannabis en Es- paña y hasta qué punto la normali- zación legislativa ayuda a combatir el estigma frente a la evidencia cientí- fica? Ha evolucionado mucho, aunque to- davía arrastramos décadas de confu- sión. Durante años se ha hablado del cannabis como si fuera una sola cosa, sin diferenciar entre THC, CBD, uso adulto, uso medicinal, bienestar, investigación o reduc- ción de daño. Esa simplificación ha hecho mucho daño. La regulación ayuda precisamente a or- denar el lenguaje. Cuando el cannabis en- tra en el ámbito médico bajo prescripción, control de calidad y seguimiento clínico, la sociedad empieza a verlo de otra manera. Deja de ser un tabú y pasa a ser una he- rramienta terapéutica que debe evaluarse como cualquier otra: con evidencia, límites y responsabilidad. El CBD también ha tenido un papel impor- tante en esa desestigmatización, porque ha permitido a muchas personas acercarse a la planta desde una óptica no psicotrópica, más vinculada al bienestar y a la investiga- ción. Normalizar no significa banalizar; signi- fica hablar con rigor. ¿Cuál considera que debe ser el siguiente paso natural una vez se asiente este mo- delo de fórmulas magistrales en los hospi- tales? El siguiente paso debería ser evaluar el mo- delo con datos reales y, a partir de ahí, am- pliarlo de forma progresiva. Primero, reforzar la formación de médicos y farmacéuticos. Segundo, asegurar que los pacientes que cumplen criterios no encuentren barreras burocráticas innecesarias. Tercero, estudiar la incorporación de la farmacia comunitaria cuando exista suficiente experiencia. También habrá que revisar indicacio- nes, formatos y vías de administración. Ahora España em- pieza con solucio- nes orales, lo cual es comprensible, pero en otros países la vaporización médica controlada, sin com- bustión y mediante dispositivos certifi- cados, forma parte del arsenal terapéu- tico por su rapidez de acción. El marco actual debe verse como una base, no como un techo. ¿Cómo se adapta una compañía como la suya a un entorno donde el cannabis em- pieza a entrar oficialmente en los canales del Sistema Nacional de Salud? Para ProfesorCBD es una evolución natural. Llevamos desde 2018 trabajando con can- nabinoides desde la formulación, la calidad, la divulgación y la diferenciación entre usos. La entrada del cannabis medicinal en el sis- tema sanitario confirma algo que venimos defendiendo desde hace años: que estas moléculas deben abordarse con ciencia, re- gulación y responsabilidad. Nuestra adaptación pasa por tres líneas. La primera es seguir haciendo divulgación rigu- rosa, diferenciando claramente entre pro- ductos de bienestar, investigación y uso te- rapéutico. La segunda es reforzar la calidad y la trazabilidad en todo lo que hacemos. Y la tercera es apostar por innovación sanitaria. De hecho, a través de nuestra filial biotec- nológica Bioteacher hemos iniciado el de- sarrollo de un dispositivo médico orientado a la administración precisa, controlada y re- producible de cannabis medicinal. Creemos que el futuro no será solo disponer de prepa- rados regulados, sino también administrar- los de forma segura, medible y adaptada a las necesidades clínicas. El cannabis medicinal va a formar parte de la medicina moderna. La cuestión es si Es- paña quiere limitarse a llegar tarde o quiere construir un modelo propio, serio y compe- titivo ◉ “Durante años se ha hablado del cannabis como si fuera una sola cosa, sin diferenciar entre THC, CBD, uso adulto, uso medicinal, bienestar, investigación o reducción de daño. Esa simplificación ha hecho mucho daño. La regulación ayuda precisamente a ordenar el lenguaje” normativa 17 FARMESPAÑA INDUSTRIAL · ESPECIAL CANNABIS MEDICAL 26

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