Revista Farmespaña Industrial - Julio Agosto 2026

Muestreo en sistemas de Clean Utilities En las Clean Utilities el muestreo aporta evidencia del estado de control del sistema. Esta evidencia permite sostener el cumplimiento de las especificaciones de calidad requeridas durante las cualificaciones y las auditorías, confirmar la aptitud para uso rutinario de los sistemas, facilitar el diagnóstico de desviaciones y construir conocimiento mediante tendencias. La validez de los resultados depende de la representatividad de la muestra y de la consistencia de la técnica de muestreo aplicada. SANTIAGO FERNANDEZ BWT PHARMA AND BIOTECH P ero la industria se enfrenta a un di- lema en relación con las prácticas de muestreo de sistemas de Clean Utilities. Por un lado, está la forma en que el muestreo debería realizarse desde un punto de vista técnico y científico. Por otro, está la manera en que el muestreo se lleva a cabo habitualmente en la realidad, que no siempre coincide con el enfoque previo. Esta situación genera una serie de proble- mas. Entre ellos se incluyen resultados en- gañosos, falta de conocimiento real sobre la calidad del agua que se está utilizando en proceso y la atribución injustificada de fallos a sistemas de agua que en realidad están en buen estado. Además, estas prácticas pue- den provocar reacciones inapropiadas ante problemas aparentes y, al mismo tiempo, la ausencia de respuesta frente a problemas reales, lo que compromete tanto la eficiencia operativa como el cumplimiento regulatorio. Por otro lado, existe una confusión funda- mental sobre la naturaleza del agua farma- céutica: ¿debe considerarse principalmente un servicio que utiliza un proceso complejo de purificación, o una materia prima farma- céutica crítica? Esta dualidad genera incerti- dumbre en la forma de gestionar su control, ya que el agua participa directamente en el proceso de fabricación y, al mismo tiempo, se obtiene in situ mediante sistemas de tra- tamiento altamente sofisticados. A partir de esta confusión surge la pregunta clave sobre qué tipo de muestreo, ensayos y criterios de actuación deben aplicarse. Desde una pers- pectiva de control de proceso, el agua podría gestionarse mediante niveles de alerta y ac- ción, como otros procesos críticos, con el ob- jetivo de asegurar que el sistema se mantiene bajo control. Desde el punto de vista de con- trol de calidad, podría tratarse como una ma- teria prima, utilizando especificaciones fina- les —y no niveles de acción— para garantizar su idoneidad para el uso, al igual que ocurre con otras materias primas farmacéuticas. En la práctica, la respuesta más realista suele ser una combinación de ambos enfoques. Control de proceso y control de calidad Los datos de muestreo en los sistemas de agua farmacéuticos tienen dos usos principa- les: el control del proceso (In Process Control o IPC) y el control de calidad (Quality Control o QC). Ambos enfoques son complementa- rios, pero persiguen objetivos distintos y de- ben interpretarse de manera diferente. Desde el punto de vista del control del pro- ceso, los datos de muestreo se utilizan para crear y seguir tendencias, que actúan como indicadores del estado de control del siste- ma. A partir de estas tendencias se estable- cen niveles de alerta y de acción que sirven como iniciadores de actividades correctivas. El nivel de alerta se alcanza cuando el valor se sitúa en el límite externo del comportamien- to normal, en este caso, normalmente no se requiere una respuesta activa más allá de la notificación, salvo que las excursiones sean frecuentes, lo que indicaría una pérdida tem- prana de control. El nivel de acción, en cam- bio, se supera cuando el valor está claramen- te fuera del rango normal y debe activar una respuesta correctiva activa, con el objetivo de recuperar el control del sistema antes de que el agua deje de ser apta para su uso y falle la especificación. El uso correcto de los niveles de acción en control de proceso permite corregir la causa raíz y prevenir recurrencias, en línea con los principios de las acciones correctoras (CAPA). Estos niveles están diseñados para mantener el sistema bajo control y evitar fallos de espe- cificación (Out of Spec u OOS), por lo que una excursión de nivel de acción que se manten- ga por debajo del valor de especificación no constituye un OOS ni implica impacto en el producto. Un error común es fijar los niveles de acción al mismo valor que la especifica- ción, lo que los convierte en simples límites de calidad final y los hace inútiles como he- rramienta de control de proceso. En cuanto al control de calidad, los datos de muestreo actúan como el árbitro final de la idoneidad del agua para su uso, basándo- se en especificaciones de pasa/falla. En este contexto, los resultados deben reflejar lo más fielmente posible la calidad real del agua uti- lizada en el proceso, ya que de ellos depen- de la liberación del producto y la garantía de cumplimiento regulatorio. A diferencia del muestreo químico, el mues- treo microbiológico realizado en un único punto no puede representar de forma fiable todo el sistema ni otros puntos, salvo que se cumplan determinadas condiciones. Para que un único punto sea verdaderamente re- presentativo, deben existir controles micro- biológicos continuos y robustos en todo el sistema, o bien una validación sólida basada en datos históricos extensos, que demuestre de forma consistente la equivalencia entre ubicaciones y que se revise periódicamente para confirmar que sigue siendo válida. Este artículo esta extraído del libro “Clean Utilities. Diseño, operación y control” de Santiago Fernández publicado por BWT. Puedes solicitar una copia gratuita aquí: https://www.libro-clean-utilities.com/ higiene y seguridad 126 FARMESPAÑA INDUSTRIAL · JUL/AGO 26

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