Revista Farmespaña Industrial - Julio Agosto 2026
La logística como pieza crítica Durante décadas, la logística en el ámbito sanitario y de la tecnología médica ha sido interpretada como una función esencial, pero secundaria. Un proceso necesario para garantizar la disponibilidad de producto, pero alejado del núcleo de la toma de decisiones clínicas o industriales. Sin embargo, esta percepción ha cambiado de forma sustancial en los últimos años. RUBÉN MONTERROSO HEAD OF HEALTHCARE EN TIBA E l crecimiento exponencial del sector de la tecnología médica, la comple- jidad de sus productos y la creciente dependencia de los sistemas sanitarios res- pecto a soluciones tecnológicas han situado la cadena de suministro en un nuevo nivel de criticidad. Hoy, la logística ya no es un elemento de soporte. Es un componente es- tructural del sistema de salud. Esta evolución no es teórica. Tiene implica- ciones operativas muy concretas que afectan desde la planificación de inventarios hasta la disponibilidad de equipos en entornos quirúrgicos. En la tecnología médica, la ca- dena logística se ha convertido en un factor que influye directamente en la capacidad asistencial. La complejidad estructural del sector medtech La tecnología médica se caracteriza por una elevada fragmentación de producto, una fuerte especialización y una diversi- dad operativa muy superior a otros sec- tores industriales. Hablamos de miles de referencias que abarcan desde dispositivos de diagnóstico hasta sistemas quirúrgicos avanzados, pasando por equipamiento para exploración, imagen médica o instrumental especializado. A diferencia de otros sectores industriales, estos productos no solo tienen un valor eco- nómico elevado, sino también un impacto directo en la actividad clínica. Su disponi- bilidad condiciona la realización de proce- dimientos, la planificación quirúrgica y, en última instancia, la atención al paciente. Esta realidad introduce un nivel de exigen- cia logística que no puede abordarse desde modelos convencionales de distribución. La cadena de suministro debe adaptarse a múltiples variables simultáneas, como son criticidad del producto, urgencia clínica, condiciones de almacenamiento, trazabili- dad regulatoria y dispersión geográfica de la demanda. Esta complejidad se hace especialmente evidente en aquellas operaciones donde el factor tiempo, la regulación y las condiciones específicas del producto condicionan toda la cadena de suministro. En estos casos, la logística debe actuar como un sistema per- fectamente coordinado, capaz de integrar múltiples procesos en ventanas temporales muy reducidas. Un ejemplo de ello son las operaciones vinculadas a productos oncológicos radioac- tivos, donde la gestión logística requiere una planificación extremadamente precisa. Desde la salida del producto en fábrica hasta su llegada al centro hospitalario, la cadena debe coordinar diferentes fases: recogida en origen, formalidades aduaneras, transporte internacional, gestión en destino y entrega final. En determinados casos, todo este pro- ceso debe completarse en un plazo máximo de siete días para garantizar la disponibili- dad del tratamiento. Además, al tratarse de productos con ca- racterísticas especiales, existen condicio- nantes adicionales como los requisitos re- gulatorios o las limitaciones de capacidad en determinados medios de transporte de- bido a los cupos establecidos para mercan- cías radioactivas. Esto demuestra cómo, en determinados segmentos de la tecnología médica, la logística deja de ser una cuestión exclusivamente operativa para convertirse en un elemento crítico de planificación y coordinación internacional. El almacén como nodo operativo crítico En este contexto, el almacén deja de ser un punto de almacenamiento pasivo para convertirse en un nodo operativo altamen- te especializado dentro de la cadena de suministro. Su función ya no se limita a custodiar mer- cancía, sino a gestionar flujos complejos de LOGÍSTICAY DISTRIBUCIÓN 140 FARMESPAÑA INDUSTRIAL · JUL/AGO 26
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