La descentralización de la asistencia sanitaria: retos logísticos de una nueva era

cajas

La atención domiciliaria y la telemedicina se consolidan en España, generando retos logísticos sin precedentes. El aumento de entregas domiciliarias de medicamentos y productos sanitarios plantea desafíos en la distribución capilar y la garantía de calidad. La descentralización representa una oportunidad histórica para mejorar la atención al paciente, pero también plantea retos logísticos de primer orden. La red logística debe adaptarse a la entrega de tratamientos crónicos en todo el territorio nacional, cumpliendo estrictamente con la normativa de calidad de la Unión Europea.

La tendencia hacia la descentralización tiene dos motores principales. Por un lado, el aumento de la atención domiciliaria: cada vez más pacientes reciben tratamientos y cuidados en sus propios hogares. Por otro, el auge de la telemedicina, que gracias a la tecnología permite consultas, seguimientos e incluso diagnósticos sin la necesidad de acudir físicamente a un centro sanitario. A ello se suma un factor decisivo: durante la pandemia de la Covid-19, las restricciones de movilidad y la cuarentena aceleraron forzosamente la adopción de las entregas domiciliarias de medicamentos y productos sanitarios, marcando un antes y un después en la relación entre paciente, hospital y logística. Este avance ha supuesto también una mejora directa en la atención al paciente: quienes no pueden o les resulta muy costoso desplazarse tienen ahora un acceso más sencillo a su medicación, ganando en calidad de vida; y, al mismo tiempo, la reducción de pacientes presenciales en los centros permite que aquellos que sí requieren atención física reciban un servicio más personalizado y de mayor calidad.

En 2024, los sistemas sanitarios españoles han consolidado la atención domiciliaria y la telemedicina como vías habituales de seguimiento y tratamiento. El último informe del Ministerio de Sanidad de junio de 2024 cifra en 22% el porcentaje de actos médicos en atención primaria realizados de forma remota, frente al 15% de dos años atrás. Además, se estima que cada mes se realizan en España más de 1,2 millones de consultas médicas virtuales.

Esta realidad implica que una parte creciente de los tratamientos, diagnósticos y servicios asociados —desde medicamentos hasta dispositivos médicos— deben llegar directamente al domicilio del paciente, en cualquier punto de la geografía nacional.

Esta descentralización plantea desafíos logísticos inéditos. Llegar directamente al paciente, en cualquier ubicación, exige redes de distribución extremadamente capilares. España es un país con una orografía compleja y una dispersión poblacional significativa. Según el INE, más del 17% de la población reside en municipios de menos de 10.000 habitantes. Para atender a estos pacientes de manera eficiente —garantizando que los productos sanitarios lleguen en tiempo y forma— es imprescindible contar con una red logística realmente capilar, capaz de cubrir tanto las grandes ciudades como las zonas rurales más alejadas. El Observatorio del Transporte y la Logística en España (OTLE) destaca que, en el primer semestre de 2024, el 15% de los envíos de productos sanitarios tuvieron como destino municipios rurales, un 3% más que el año anterior.

La garantía de acceso universal a medicamentos y productos sanitarios depende, más que nunca, de la capilaridad de las redes logísticas. Un dato relevante: el informe OTLE 2024 estima que la entrega regular de medicamentos en zonas rurales ha crecido un 21% en los últimos 18 meses. En este contexto, no siempre resulta necesario aplicar un control exhaustivo de la temperatura en todos los envíos; lo que sí es imprescindible es que la entrega se realice bajo los estándares europeos de las GDPs (Good Distribution Practices), garantizando seguridad, trazabilidad y calidad en todo el proceso.

El desafío logístico se multiplica porque el número de puntos de entrega final se ha expandido: en 2024, la SEFH estima que el 28% de los medicamentos dispensados por hospitales son entregados fuera del propio centro sanitario, principalmente en domicilios de pacientes o farmacias locales.

A este escenario se suma una tendencia poderosa: el crecimiento de la farmacia online y la venta directa de productos sanitarios al paciente. Según IQVIA España, en el primer trimestre de 2024 la venta online de medicamentos sin receta y de productos sanitarios creció un 35% respecto al mismo periodo de 2023. Se calcula que, a cierre de este año, el canal online representará casi el 9% de las ventas totales de productos farmacéuticos no sujetos a prescripción.

Esta dinámica abre un nuevo frente logístico: la gestión de miles de pedidos pequeños, con requerimientos de entrega urgente, máxima puntualidad y trazabilidad individualizada. Además, la competencia y la exigencia de los consumidores obligan a ofrecer ventanas horarias de entrega, seguimiento personalizado y una experiencia de usuario equiparable a la de otros sectores del e-commerce.

Mirando al futuro: ¿hacia dónde evoluciona la logística sanitaria?

El envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades crónicas y la digitalización de los servicios de salud auguran que el modelo de atención domiciliaria y telemedicina será cada vez más relevante. La logística sanitaria debe adaptarse a este nuevo paradigma, asumiendo un papel estratégico en la cadena de valor de la salud. La capacidad para ofrecer soluciones flexibles, seguras y tecnológicamente avanzadas será un factor clave para el éxito de todo el sistema sanitario.

Un dato que ilustra la magnitud del reto: se estima que, en 2025, más del 30% de los tratamientos farmacológicos crónicos en España serán dispensados en el domicilio del paciente, según la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria. Esto implica multiplicar por tres el volumen de entregas domiciliarias respecto a hace solo cinco años.

Por lo tanto, la descentralización de la asistencia sanitaria representa una oportunidad histórica para mejorar la atención al paciente, pero también plantea retos logísticos de primer orden. Para ello, es fundamental contar con una extensa red capilar que proporcione cobertura real a todo el territorio nacional, incluidas las zonas más alejadas. Y, sobre todo, que lo haga siempre bajo el estricto cumplimiento de la normativa GDP, de forma certificada y auditada, para asegurar que cada entrega mantiene los niveles de calidad exigidos por la Unión Europea.

Solo así, la logística podrá convertirse en un verdadero aliado estratégico del sistema sanitario, garantizando que la salud llegue, de manera segura y eficiente, a todos los rincones del país.

Artículo escrito por:
Ramón Pérez Senior Manager National Sales, Marketing & Communication GLS