La logística farmacéutica es un sector muy específico, tanto, que es uno de los pocos en el que, por ley, el departamento de calidad es obligatorio y tiene capacidad de decisión (Y veto) sobre las operaciones. Aquí, la capacidad de eficientar un proceso está limitada por el cumplimiento de una legislación específica, que aplica sólo a este sector. Son las famosas GDP´s (Buenas prácticas de Distribución).
Y, por supuesto, es una restricción que está bien justificada. Estamos en un sector donde el paciente es el último eslabón de cada ruta y por lo tanto la monitorización continua a través de unos indicadores adecuados dejan de ser una herramienta de gestión, para convertirse en el sistema nervioso de la organización. Cuando se trata de garantizar el acceso a la salud, no es suficiente con contar con un dato fiable que describa lo que ha ocurrido. Es necesario anticipar los riesgos, disparar acciones y alimentar las revisiones periódicas de calidad que cierran el ciclo de mejora continua.
La revisión mensual es necesaria. Ofrece perspectiva y permite rediseñar y ajustar procesos, pero llega tarde para evitar incidentes. El control del producto farmacéutico exige señales tempranas: tendencias horarias de temperatura, saturación de rutas, tiempos de tramitación de incidencias o consumo de stock de seguridad. En distribución, pequeñas desviaciones en la última milla se amplifican al paciente, porque el medicamento “salvavidas” puede llegar tarde. La monitorización continua reduce ese tiempo de acción de días a horas y de horas a minutos.
En definitiva, la monitorización continua no es tener más indicadores, sino contar con un ecosistema que permita reducir el tiempo entre el evento inesperado y la decisión que lo corrige o subsana. Para la logística farmacéutica, los KPI´s correctos, ubicados sobre procesos correctos, ambos bien definidos, con dueños, alertas y acciones concretas, son el nexo entre el cumplimiento regulatorio y la excelencia operativa. Pero una buena dinámica de calidad no debe terminar aquí, debe estar siempre dispuesta a avanzar y a mejorar. En este contexto, aparece por supuesto la gran invitada a cualquier iniciativa en la que confluya calidad, control y eficiencia. Nos referimos por supuesto a la Inteligencia Artificial.
El potencial de las nuevas herramientas es tan amplio que resulta difícil todavía avanzar como la IA nos puede ayudar en un entorno tan exigente y específico como el nuestro, pero centrándonos exclusivamente en la parte de última milla, podría ser capaz de anticipar fallos de entrega en función de las expediciones que lleva una ruta y las condiciones de contorno específicas (tráfico real y esperado, cambios en el clima o incluso el número de horas de luz natural) Un agente de IA podría inferir que una ruta no va a ser capaz de completar todos sus pedidos y priorizar entre los que queden, para garantizar que al menos se entreguen los que sean más críticos. Seguro que no tardaremos mucho en verlo.
Hasta aquí hemos descrito cuales son las herramientas y procesos necesarios para que un operador logístico garantice el suministro, pero ¿Cómo sabe el laboratorio que su operador es realmente capaz de cumplir lo que promete?, la respuesta es de sobra conocida: El proceso de Homologación de Proveedor, que incluye una exhaustiva auditoría en la que el proveedor muestra su arsenal de herramientas a su futuro cliente. Las auditorías son intensas, detalladas y concienzudas, como debe ser. Ningún fabricante confiaría sus productos, destinados al cuidado de la salud de sus pacientes, a compañías que no superen ampliamente las duras auditorías del sector.
Sin embargo, hay un punto débil.
Las auditorías revisan las certificaciones, los procesos, los indicadores, las validaciones… pero rara vez bajan a revisar la operativa. Al final es necesario un cierto nivel de confianza. Hay que confiar en que el operador realmente cumple sus procesos y monitoriza sus indicadores. Seguramente sería absurdo no hacerlo, si los tienes, pero sigue siendo necesario confiar que realmente lo hace. Siempre.
La buena noticia es que podría haber una forma de facilitar esa confianza. Ese facilitador es la especialización.
Todos sabemos la diferencia entre un generalista y un especialista. Trasládalo a GDP: un 3PL multisectorial, excelente en “de todo un poco”, frente a un operador farmacéutico especializado en cadena de frío. Imagina una situación extrema, pero real: Un envío de insulina, que debe ir entre 2°C y 8°C en agosto, con entrega antes de las 10:00 y evidencia impecable. ¿Por quién apostarías? ¿Por el generalista con buenas prácticas generales, o por el especialista cuyo negocio cumple estrictamente con el marco regulatorio?
Como en el atletismo, el decatleta nunca vence al velocista en una carrera de 100 metros. En GDP, el especialista vence: llega en rango, documenta sin fisuras y pasa auditoría sin temblar
En un mercado tan específico como la logística farmacéutica, con tanta regulación, con tantos controles y con tanta responsabilidad, se puede decidir confiar en una empresa logística muy grande, que ha abierto una nueva línea de negocio “Pharma”, pero que lógicamente va a aprovechar sinergias de otras líneas de negocio, que va a utilizar sus mismos sistemas de seguimiento de pedidos, diseñados originalmente para otros productos y que va a controlar la operación con indicadores pensados para otros procesos, incluso si todo ello pasa por un proceso de adaptación “Pharma”
O se puede decidir confiar en una empresa especializada, que sólo se dedica a la logística, transporte y distribución de medicamentos. Una empresa que ha diseñado sus procesos desde cero atendiendo a las necesidades del negocio, que ha diseñado sus sistemas e indicadores de forma que garanticen el cumplimiento estricto de la normativa de la forma más eficiente posible.
En una empresa especialista los empleados sólo reciben formación en logística farmacéutica, sus conductores sólo entregan en puntos del sector (hospitales, mayoristas, clínicas, farmacias). En una empresa especialista se trabaja sólo por y para el paciente, para garantizar que siempre reciba su medicación a tiempo y en las mejores condiciones.
Y tú ¿A quién confiarías tus medicamentos?
Artículo escrito por:
Sergio Paredes Sansinenea | Iván Díaz Gascón
Director General | Técnico de Calidad
Eurotranspharma España