Presentación
Ariadna Padilla, Legal Head de Takeda Iberia, analiza en esta entrevista la evolución de la industria farmacéutica y el papel crucial de la mujer en el sector. A través del concepto de "Takedaismo", Padilla subraya la importancia de situar a las personas en el centro de la estrategia corporativa, abogando por un liderazgo basado en la integridad, la empatía y la transparencia. Para la directiva, el futuro del sector pasa por superar retos reputacionales y fomentar referentes femeninos que inspiren a las próximas generaciones de científicas y líderes.
¿Qué retos consideras que tiene por delante la industria farmacéutica?
La industria farmacéutica aporta un valor incalculable a la sociedad: innovación, investigación y soluciones que salvan vidas. Sin embargo, uno de los grandes retos sigue siendo la reputación. A veces, la percepción social no refleja todo lo que el sector contribuye al bienestar global. Tenemos que seguir trabajando en transparencia, comunicación clara y en mostrar el impacto positivo que generamos cada día.
¿Cuáles son las principales dificultades u obstáculos que deben afrontar las mujeres para el desarrollo de su carrera en este sector?
Creo que hoy el camino es más accesible que hace unos años. Hay muchos profesionales y organizaciones comprometidos con la igualdad y la diversidad, y valores como la equidad están cada vez más integrados en la cultura empresarial.
En Takeda hablamos de Takedaismo: nuestra forma de entender y vivir la cultura corporativa. Es mucho más que un concepto; es un compromiso con poner a las personas en el centro de todo lo que hacemos. Significa trabajar desde la inclusión, la equidad y el respeto, asegurando que cada voz cuenta y que las decisiones se toman considerando la diversidad de perspectivas. El Takedaismo refleja nuestros valores fundamentales —integridad, justicia, honestidad y perseverancia— y nos impulsa a crear un entorno donde cada persona pueda desarrollarse plenamente y contribuir al propósito común.
¿Cómo pueden el sector educativo y las empresas fomentar las vocaciones femeninas en la industria farmacéutica?
Es fundamental mostrar referentes femeninos en ciencia y liderazgo desde etapas tempranas. Porque la vocación se despierta cuando las niñas y jóvenes pueden imaginarse en esos roles. Si desde la escuela ven mujeres liderando proyectos, innovando y tomando decisiones estratégicas, entenderán que ese camino también es posible para ellas. Cuando una niña ve que hay mujeres que transforman la salud global, que lideran equipos y que marcan la diferencia, se rompe el sesgo y se abre la puerta a nuevas generaciones de talento femenino.
¿Estás de acuerdo con que la mujer se autolimita? ¿Cómo incentivar la autoconfianza?
Creo que, en ocasiones, sí ocurre. Muchas veces nos exigimos más que nadie y eso puede frenar oportunidades. Para incentivar la autoconfianza, es clave crear entornos seguros donde se valore la diversidad de pensamiento. Cuando una mujer se siente respaldada, su potencial se multiplica.
¿Qué características consideras necesarias para cubrir un puesto de liderazgo?
Para mí, la más importante es la humanidad. Liderar no es sólo gestionar recursos, es inspirar, escuchar y tomar decisiones que tengan en cuenta a las personas. A esto se suman la visión estratégica, la capacidad de adaptación y por encima de todo, la integridad.
¿Qué punto diferenciador aporta una mujer o un equipo diverso a un comité de dirección?
En muchos perfiles femeninos encontramos atributos como la empatía, la calidez y la capacidad de escucha, que contribuyen a humanizar las organizaciones y generar entornos más colaborativos. No se trata de generalizar porque afortunadamente cada persona es única, pero estos rasgos, presentes en numerosos casos, fortalecen la cohesión y la confianza dentro de los equipos directivos. La diversidad, en todas sus formas, no sólo es un valor ético: es una ventaja competitiva.
¿Has tenido alguna mujer que te haya inspirado?
Sí, mi madre ha sido la mujer que más me ha inspirado. Desde la niñez fue mi primer ejemplo de fortaleza, esfuerzo y resiliencia, mostrándome con acciones —más que con palabras— el valor de la generosidad y la empatía. Su entrega constante a la familia, su capacidad de levantarse ante las dificultades y su manera de cuidar a los demás sin dejar de ser fuerte han marcado profundamente mi forma de ver la vida y los valores que hoy intento practicar.
¿Qué consejos darías a una mujer en la industria farmacéutica para crecer profesionalmente?
Confía en ti misma y busca aliadas. Rodéate de personas que te impulsen, aprende de cada experiencia y no tengas miedo de levantar la mano para asumir nuevos retos. El crecimiento profesional es un camino que se recorre con valentía y colaboración.