El informe ‘Radiografía del Sector Químico Español 2026’, publicado por la Federación Empresarial de la Industria Química Española (FeiQue), señala que la facturación sectorial ha registrado un leve descenso del 0,1%, a pesar de que la producción industrial experimentó un incremento del 1,6%. Esta asimetría económica se atribuye al impacto de la bajada de precios en el segmento de la Química Básica por la presión competitiva del mercado chino y, de forma paralela, a la incapacidad estructural del mercado laboral para cubrir las vacantes técnicas demandadas por las plantas productivas, un factor que frena el desarrollo de compuestos de mayor valor añadido o specialty chemicals.
A pesar de estas dificultades de contratación, los indicadores generales del entorno laboral muestran una tendencia de crecimiento sostenido dentro del tejido productivo nacional. De acuerdo con el estudio 'Tendencias del Mercado de Trabajo en España 2026' elaborado por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), el empleo en el sector de la industria manufacturera creció un 3,84% y la contratación aumentó un 4,74% durante el último ejercicio analizado. No obstante, las direcciones de Recursos Humanos de las compañías confirman una creciente complejidad para localizar profesionales que reúnan la experiencia específica y los conocimientos técnicos que exigen los nuevos proyectos corporativos de transformación digital y automatización.
La demanda de empleo actual se concentra de manera prioritaria en ingenieros, responsables de producción, especialistas en mantenimiento, técnicos de calidad, seguridad, sostenibilidad e I+D, un escenario que se ve agravado por el envejecimiento de la población activa. Lluís Jiménez, socio director de la firma especializada en selección Agrupa Global Talent, ha explicado que la escasez de profesionales cualificados y la urgencia del relevo generacional están obligando a las organizaciones a redefinir sus estrategias de atracción de personal, incorporando factores como los planes de inversión tecnológica de las plantas, la sostenibilidad de los proyectos y las expectativas de desarrollo profesional como argumentos prioritarios frente a la negociación puramente retributiva.