El informe The Pharmaceutical Industry in Figures 2026, elaborado por la Federación Europea de la Industria Farmacéutica (EFPIA), refleja una paradoja en el sector biofarmacéutico europeo. Durante el ejercicio de 2025, la industria farmacéutica alcanzó cifras récord en el continente al invertir alrededor de 60.000 millones de euros en I+D (un 6,5% más que el año anterior), generar una producción de 505.000 millones (un 9% de incremento) y exportar medicamentos por valor de 815.000 millones de euros (un 10,7% de aumento). El sector empleó de forma directa a 955.000 personas en Europa, de las cuales 125.000 desempeñan su actividad en áreas de investigación, generando además un elevado efecto tractor con tres puestos de trabajo indirectos por cada empleo directo y un valor añadido bruto por trabajador de 225.000 euros.
A pesar de estas magnitudes macroeconómicas, el informe constata una acelerada pérdida de peso de Europa como centro originador de innovación frente a competidores internacionales. En 2025 se lanzaron globalmente 104 nuevos principios activos, de los cuales 46 procedían de empresas con sede en China o Hong Kong, 28 de compañías estadounidenses y únicamente 16 de firmas europeas. Esta evolución responde a la brecha en la intensidad inversora en I+D, ya que mientras Estados Unidos multiplicó por 14 su inversión entre 1990 y 2024 y China por 58 entre 2000 y 2024, Europa solo la duplicó por siete. Esta divergencia se traslada a la cuota comercial, concentrando EE. UU. y Canadá el 54,7% de las ventas mundiales frente al 23,7% europeo, diferencia que se amplía al 74,1% en el caso de los fármacos más recientes.
La pérdida de liderazgo también afecta a la investigación clínica, donde la cuota de ensayos clínicos realizados en Europa cayó del 22% al 12% entre 2013 y 2023 según datos de IQVIA. Ante este escenario de desplazamiento del eje de innovación, la directora general de EFPIA, Nathalie Moll, ha instado a las instituciones comunitarias a adoptar medidas urgentes para proteger el valor estratégico del sector. La patronal señala que las decisiones legislativas en curso —como el desarrollo de la nueva legislación farmacéutica europea, la Ley Europea de Biotecnología y la protección de la propiedad intelectual— serán determinantes para definir la capacidad del continente de atraer futuras inversiones industriales.