La reciente regulación del cannabis medicinal en España afronta un reto crítico para su integración efectiva en el Sistema Nacional de Salud. Según un estudio impulsado por Spannabis entre más de 1.200 médicos de especialidades como oncología, neurología y atención primaria, solo el 26% de los profesionales afirma sentirse capacitado para prescribir estos tratamientos bajo el nuevo marco normativo.
El informe revela un déficit formativo estructural: el 72% de los encuestados reconoce no haber recibido formación reglada sobre cannabinoides durante su carrera o especialización. Además, el 64% admite desconocer las diferencias técnicas entre preparados estandarizados y flor farmacéutica, una distinción esencial para la práctica clínica y la seguridad del paciente. Esta falta de conocimiento, sumada a la ausencia de protocolos nacionales, amenaza con generar una desigualdad territorial en el acceso a los tratamientos dependiendo de la comunidad autónoma.
Desde el sector se subraya la paradoja de que España sea una potencia exportadora de cannabis medicinal con un mercado interno aún por desarrollar. Aunque las previsiones sitúan el potencial del mercado nacional por encima de los 250 millones de euros anuales, el sector advierte que el éxito de la regulación dependerá de la transferencia de evidencia científica a la consulta y de la creación de guías clínicas claras que generen confianza en el cuerpo médico.